Los renglones torcidos de Dios.

Autor: Torcuato Luca de Tena.

¿Es tan fácil que alguien te haga dudar de tu forma de pensar? ¿Son todos aquellos pacientes ingresos necesarios?

Pensamos. Poseemos esa capacidad. Solemos, además, creer que razonamos lógicamente. Ahora intenta examinar o recordar una asociación de pensamientos que haya realizado alguna persona cercana, de la que tú hayas sido mero espectador y, sin embargo, no estuvieses de acuerdo. Dime si sigue siendo tan fácil razonar. Puede que la razón tenga más de una dirección, o que uno de los dos esté equivocado.

La historia.

Alice Gould llega acompañada a un sanatorio psiquiátrico de Castilla en el último cuarto del siglo XX. Ingresa y empiezan las sorpresas.

En una primera entrevista con el doctor Ruipérez, accedes a la primera de todas: una brillante y elegante señora, sobrada de inteligencia y desparpajo, deja claro que su paso por el sanatorio no es lo que parece. Hay papeles falsificados, intenciones ocultas y una misión tan honorable como su apellido de soltera. Es necesario resolver un crimen.

Te dispones a acompañarla. Alice descubre a sus compañeros de residencia en la Sala de los Desamparados, mirando de hito en hito de un lado a otro. Nos habría pasado a cualquiera. Algunos pacientes se mueven incontroladamente, otros sollozan tristes y solitarios, los hay grandes como elefantes y pequeños como enanos. Paradójicamente los que más desconcierto generan son aquellos que no exteriorizan su dolencia a simple vista, que bien podrías confundir con personas que visitan a su familiar ingresado.

Mientras Alice espera que vuelva de sus vacaciones el director del psiquiátrico, con el que tiene alguna amistad en común y comparte los detalles del objetivo de su infiltración, observará las reacciones de sus nuevos compañeros. Presenciará crisis y traslados al “Saco”, vivirá algún ataque que la dejará sin habla, conocerá y empezará a sentir verdadero afecto por seres a los que en un primer momento habría rechazado de plano…

El narrador y su juego.

Son una multitud de personajes muy bien definidos que te describe y enseña un narrador omnisciente que a veces te lleva hacia la lógica y otras te hace dudar de sus palabras. El lector sentirá que juega con él, a veces ironizando, a veces razonando, otras tantas se enfadará contigo por no entenderlo, o te enfadarás tú con él por no sentir que le sigues al cien por cien. ¿Es tan fácil que alguien te haga dudar de tu forma de pensar? ¿Son todos aquellos pacientes ingresos necesarios?

El hecho de que Alice ponga motes a casi todos los que se cruza en el sanatorio denota la soberbia de su carácter y la normalización que se hacía de la discriminación verbal aún a finales del siglo XX. Para el lector resulta muy útil, todo sea dicho, porque son muchos personajes y el encasillamiento al que los obliga Alice con su perspectiva tan personal, nos facilita su inmediata caracterización.

Los capítulos se componen de una veintena de páginas que no cansan porque suelen exponer una pequeña trama dentro de la historia y te gusta dejarla cerrada para empezar un nuevo capítulo. En lugar de estar numerados, están alfabetizados. Cada uno es una letra del abecedario, por orden. Así sabes cuánto te queda o cuánto llevas leído. Es una opción que me ha gustado bastante.

Los renglones torcidos de Dios es una novela para profundizar en ella. Es muy conocido el hecho de que su autor se internó voluntariamente en un psiquiátrico para documentarse y que resultara más real el abordaje de su narración. Descubre así un equipo médico con desacuerdos en los diagnósticos y unos “batas blancas” con funciones tan extrañas como facilitar fuego a quienes fumen, recordemos la fecha en la que está ambientada la novela.

El sanatorio y la realidad.

El hospital psiquiátrico es todo un complejo de edificios divididos por la gravedad de las enfermedades o la dependencia y autonomía de los pacientes. Leyendo cómo está organizado imaginas que la vida más allá de las puertas del jardín del sanatorio también está diferenciada por sectores…Puede que sea el dinero, la ocupación, la suerte o la desgracia las que lo definan, pero vivimos segmentados también.

Hace días que terminé de leerlo y sigo pensando en Alice, en su ingreso voluntario, en su marido, en el doctor César Arellano y en la facilidad con que Torcuato Luca de Tena ha jugado con mi mente. Creía y descreía hasta que volvía a creer algo diferente.

Si te gustan, como a mí, los thrillers psicológicos, echa un vistazo a La paciente silenciosa, también reseñada en este blog. Es mucho más actual y su autor, Alex Michaelides, está a punto de publicar su segunda novela.

Título: Los renglones torcidos de Dios.

Autor: Torcuato Luca de Tena.

Nº de páginas: 457.

Editorial Planeta.

Año de publicación: 1979.

Ejemplar de la 14ª edición, 2007.

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5 comentarios

  1. También estoy leyendo la novela, pero yo aún no la he terminado. Me encanta la forma que has usado para abordar la trama y a los personajes. Definitivamente, por lo que pudiera pasar, mejor sería que no nos expusiésemos a la prueba que separa la cordura de la locura. ;D

    1. ¡Qué bien! Así podemos comentar cuando termines. En otro foro, claro, no queremos destriparle a nadie el final, ni la trama, ni el comienzo…Gracias por proponerlo porque me ha dejado muy buen sabor de boca.

  2. Yo lo estoy tratando de conseguir!!! Lo tengo apuntado en pendientes jejej

    1. Tú eres una máquina todoterreno, consigues lo que quieras. ¡Ánimo!

  3. Que recuerdos. Hace muchos años que leí esta novela y me ha sorprendido lo frescos que estaban algunos detalles conforme avanzaba en tu reseña.
    Gracias por tu texto.

    Nos seguiremos leyendo.

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