Autor: Máximo Huerta.

Saboreas lo que se cocina y eres cómplice de lo que se pretende.

Esta vez me he estrenado con la lectura de una novela de Máximo Huerta. Y no me ha decepcionado. No me declaro fan del periodista pero siempre me ha despertado simpatía.

La novela gira en torno a Justo Brightman, un niño que nos cuenta su historia, la de su familia, desde su espontánea y sincera mirada. En el devenir de la vida actuará guiado por el corazón y se planteará infinidad de veces la idoneidad de sus acciones o si habría existido alguna alternativa a su proceder. Es una persona real, un personaje con el que el lector puede volver a ser un niño, a recordar cómo se intenta entender lo que nos rodea cuando aún no cabe más que el sentido común por encima de leyes o convenciones sociales.

La historia la narra Justo en primera persona casi todo el tiempo. Cambiando la percepción de escenarios y hechos según avanzan los años. Los personajes en general son entrañables, la infancia se jacta de ver la pureza de los corazones y no las dobleces que un adulto presupone en cada acción o palabra recibida. Hay una casa llena de mujeres en un pueblo lleno de vida porque se acercan las fiestas de San Juan. La atmósfera creada invita a la nostalgia o el deseo de haber sido engullido por un lugar similar algún tiempo atrás. El jolgorio y los sentimientos cruzados que se transmiten con una literatura poética y llena de metáforas casi se puede palpar. Hueles lo que el autor quiere que huelas, saboreas lo que se cocina y eres cómplice de lo que se pretende. Y así como los nombres de los personajes te permitirán asomarte a su personalidad, también te transmitirán la pulcritud y el detalle con que se ha querido caracterizar esta combinación de palabras que leemos ya convertidas en novela.

El hilo conductor es un hecho que tiene lugar precisamente la noche de San Juan. Es cuando se toma la decisión de perseguir la felicidad para que la vida vivida tenga siempre más peso que el arrepentimiento.

La madre es muy madre, la hermana es muy hermana, su primer amor es eso, el primer amor, la complicidad con algún familiar es tan típico…Y sin embargo embelesa leerlo, extrapolarlo a tu propia historia de vida, asociarlo a los personajes de tu novela que son los que te rodean en todos los años de existencia o de experiencia por estos lares.

El contexto evoluciona y la forma de zambullirnos en él también. Pasamos del recuerdo de un pueblo sencillo a una ciudad anhelada por siempre como símbolo de sueños cumplidos. Nos muestra el desarrollo de algunos personajes más que otros. No obstante, el final del libro llegará antes de lo que esperas. Sabrás que estás resolviendo dudas sembradas y aún así tendrás un montón de páginas por delante. Para mí ha sido el mejor momento de la novela, o quizá ya se necesite en ese punto de la historia. Quizá ya el autor era consciente de que, aun siendo delicioso, tocaba avanzar. Lo cierto es que pensé que si alcanzaba esa intensidad a esas alturas no podía significar más que un prometedor camino hasta la última línea. Tal cual.

Con su lectura habrá escenas que no olvidarás, incluso dudarás si lo has visto en alguna película por lo nítido de su imagen en tu cerebro. Gracias también a que el autor personaliza objetos inanimados consigue aumentar exponencialmente el sentimiento que ya en cada momento narrado exhala la trama.

La noche soñada es romántica, sofisticada, bella, sincera…No recordaba el último libro que me hizo llorar de emoción. Máximo Huerta llega hasta el corazón de sus lectores.

Espasa Libros.

Barcelona 2014.

Premio Primavera de Novela 2014.

Nº de páginas: 352

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