El día que se perdió el amor.

Autor: Javier Castillo.

Una marioneta en manos de un libro.

Escribir la reseña de un thriller nunca me ha resultado fácil. ¿Hasta dónde contar? ¿Cómo explicar el desarrollo? Si eres, como yo, una persona que le gusta sorprenderse con cada lectura, no me perdonaría que no tuvieses la oportunidad de hacerlo por mi culpa. Partiendo de aquí, vamos a intentar no destriparte El día que se perdió el amor.

Javier Castillo, su autor, se ha convertido en un escritor de éxito. No son solo sus novelas, es su vida la que nos enseña en las redes. Bueno, lo que quiere que veamos, claro, como hacemos todos. Es de sobra conocida su obra El día que se perdió la cordura, y que es la primera parte de la que nos ocupa. Quisiera avisarte que no es imprescindible su lectura para entender la presente. Sin embargo, has de ser un lector muy avispado para entenderlo todo si no has leído la anterior. Yo lo hice hace algunos meses y dejé la historia reposar. Es intensa, adictiva y sorprendente. Merecía descansar.

Cuando decidí abrir la portada de El día que se perdió el amor ya sabía que no existiría nada más hasta que la acabase. Y así ha sido. Una chica en una comisaría comienza a hablarle al comisario de la vida de éste, sin conocerlo de nada. El comisario se queda atónito y aún más cuando afirma prever muertes que se materializarán en la fecha que augura. Tal y como la chica afirma, una mujer es asesinada. A partir de ahí tus ojos se resistirán a parpadear para no perder ni una palabra escrita de la historia.

Jacob, Amanda y el padre de ésta, Steve, convicto desde hace meses, se verán envueltos en lo que aparentan ser premoniciones de la chica retenida en comisaría. Ellos, que no están exentos de un pasado turbulento y lleno de conflictos éticos, tendrán que defender sus vidas de lo que parece un ataque sinsentido y de una sociedad que los castiga sin rascar la superficie.

A estos personajes se suma Carla, de la que se narran las acciones ocurridas nueve años atrás en el tiempo en un monasterio. Puedes intuir su involucración en la trama pero no adivinar el cuándo, el dónde y el por qué. Su vida en una comunidad ordenada, rutinaria, impositiva y misteriosa es lo único que conoce. Más allá de sus muros nada es seguro, o eso ha creído siempre.

Los papeles de víctimas y verdugos van a ir danzando de uno a otro según el momento del libro en el que te encuentres.

La narración avanza variando el protagonismo de los personajes según resulte más conveniente a la trama y contado desde diferentes tipos de narrador. Destaca la primera persona utilizada en los capítulos en los que Jacob te otorga el honor de verlo todo a través de sus ojos. En cualquier caso,  sabes que todo ha de confluir. Esa seguridad, acentuada por el interés creado por el autor al final de cada corto o cortísimo capítulo, hace de ti una marioneta en manos de un libro.

A groso modo podría decir que entiendo la apabullante reacción positiva de booktubers y aficionados al thriller después del punto final de El día que se perdió el amor. Dejarte con ganas de más cada par de páginas es escribir intensamente. Me siento obligada también a citar que hay algún detalle que me pareció poco creíble, pero eso lo discutiremos si te animas a leerlo, que no quiero hacer spoiler.

No es un libro en el que te sientas parte de la historia, sino espectador de una película (o serie). El autor anunció que ya hay acuerdo para llevarla a la televisión, y no me extraña, pero con el millón de detalles que componen el rompecabezas de Javier Castillo, les va a resultar difícil, seguro.

 Se dice que la novela está llena de guiños de todo tipo, otra vez el autor dando muestras de su inagotable ingenio. Por ejemplo, menciona Cien años de soledad al menos un par de veces. No sé dónde leí que Javier Castillo había releído a García Márquez en más de una ocasión. De igual forma me llamó la atención que nombrase el camino de baldosas amarillas, que inmediatamente te lleva al mundo del Mago de Oz. Algo significará para él.

Estoy contenta de haber leído este libro. El magno trabajo del escritor es indudable. Todos conocemos historias de misterio, de crimen y hasta con pinceladas psicológicas. Sin embargo, tengo la sensación de que El día que se perdió el amor es una prueba más de la importancia de la forma en la novela.

Título: El día que se perdió el amor.

Autor: Javier Castillo.

Editorial: Debolsillo.

Nº de páginas: 426.

Año de la edición: 2019.

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2 comentarios

  1. Otro libro espectacular! Me encantó después del sabor que me dejó el primero!

    1. Me alegro de que lo disfrutaras tanto. Yo le reconozco el mérito de mantener al lector enganchado, a mí la primera. Pero no termina de ser el estilo que más me tira.

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