Un saco de canicas

Cuando leí y reseñé Postales del este, me quedé tan dañada por su historia que determiné no volver a adentrarme en la Segunda Guerra Mundial por un tiempo. Han pasado dos años quizá, no lo sé con seguridad, y hace un par de meses sentí que lograría afrontar otra novela contextualizada en aquella horripilante época de humillaciones, vejaciones, sangre, muerte, torturas y regímenes políticos acordes a tanta barbarie. Un saco de canicas me llevó allí. Joseph Joffo, el autor, era un niño pequeño entonces y vivió muchas y muy desgraciadas aventuras que ni le tocaban, ni merecía. A cambio nos regala un relato autobiográfico, supongo que novelado, con el que te insta, no en pocas ocasiones, a sonreír, evitando el sufrimiento que me provocó Reyes Monforte con su libro anteriormente mencionado. No está en mi ánimo compararlos porque ambos están bellamente escritos, aunque contados desde perspectivas y lugares diferentes. La guerra se expandió y duró tanto que ha generado infinidad de novelas, tan necesarias, por otro lado, para conservar el sentido común y agarrarnos a él en tiempos de batallas políticas interminables.

Joseph vivía con su familia judía en París, o sea, en la Francia ocupada por los nazis. Iban resistiendo, pero la situación superó lo imaginable y se hizo necesario salir de allí. El padre de Jo, propietario de una peluquería, ideó un plan para salvar a toda su prole y a su señora: dividirse. Así, él emprende su propia historia junto a su mujer y a sus hijos los envía a distintos lugares por parejas también.

Imagina dos niños muertos de miedo, atravesando un país, buscando un territorio libre de peligros en un continente que se rendía lentamente ante el fascismo alemán. Aterrador. Aún estoy alucinada con la magia del autor. La forma de construir su propio relato es optimista y rebosa de detalles propios del niño que fue. Creo que lo que vivimos en cada etapa de la vida, lo revivimos más adelante volviendo a ser quienes éramos en aquel momento. Así, pienso que aquel niño que huyó de París agarrado a su hermano Maurice, de doce años, nunca lo abandonó.

Gracias a esta novela he aprendido e investigado sobre la Francia de Vichy: su papel como estado colaboracionista de los nazis,  el de los soldados italianos y la presencia de judíos ocultos por todo el sur de Francia. He reflexionado sobre el laberinto que era Europa y la pésima fortuna de algunos hombres y mujeres que huían de sus países de origen sin saber que el destino que les esperaba no era nada alentador. Escapar de Rusia unos años antes, como el padre de Jo, y pensar que ya estás en casa, que Francia es tu verdadero hogar. Entonces llegan los nazis. O salir de España con una mano delante y otra detrás y toparte con otra guerra. “Laberinto” no es la palabra que lo define. Ratonera. Europa fue una ratonera para generaciones enteras.

También se me ha quedado en la memoria una fecha. El ocho de mayo de 1945, día de la celebración del fin de la Segunda Guerra Mundial. Debieron suspirar, aliviadas, millones de personas a la vez.

Título: Un saco de canicas

Autor: Joseph Joffo

Editorial: Debolsillo

Nº de páginas: 290

Año de la edición: 2017

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