LEDICIA COSTAS.

Elegí de nuevo leer en gallego, aunque el libro está en castellano también, y volví a acertar. No sé si se debe a que pongo más cuidado en la elección por temor a cansarme de la búsqueda del significado de muchas palabras. El caso es que Infamia me ha gustado y su lectura no ha estado tan interrumpida por la ignorancia en el idioma como en mis primeras veces.

Es una novela oscura, negra también. Emma es abogada y profesora en la universidad. Se traslada a Merlo, huyendo de lo mundano para llegar a una cueva en la que ve sombras creyéndolas reales, muy al estilo de Platón.

En su nuevo puesto compartirá despacho con el comisario del lugar, Arias, que va a representar la falta de hospitalidad generalizada de la zona, con ciertas excepciones. El barrio al que se ha mudado simula un patio de vecinas en el que en lugar de oírse cuchicheos en cada rincón, son el silencio y la niebla los que provocan temblores y desconfianza. Lo que no se oye, de lo que no se habla, lo que se evita o se tapa es lo que ensordece sin remedio a Emma.

Hace veinticinco años desaparecieron dos niñas en Merlo, pero todos parecen vivir aún sumidos en el respeto al dolor de esa familia. La madre es un alma en pena. Es como si el tiempo se hubiera detenido para ella el día que perdió a sus hijas. No ha habido más amaneceres. El resentimiento, la tristeza o la vida por inercia son el centro alrededor del cual orbita Merlo, un sitio que quizá no siempre fue tan lúgubre. Emma hace preguntas que incomodan, que aterrorizan, que hieren.

Ledicia Costas nos muestra lo que no quiere que sepa el lector, y lo hace mágicamente. Conforme vas leyendo sabes que se viene algo potente, interesante, un hilo del que ir tirando. Pero no llega hasta el momento preciso para dejarte con la boca abierta. Y, sin embargo, me parece una lectura tranquila, sosegada. Sientes la espesura de la niebla como si toda la historia flotara suavemente sobre ella. Los personajes cuentan poco y saben mucho. Muy humano esto de seleccionar lo que reservamos y lo que entregamos a juicios populares con el único fin de aplacar la propia conciencia.

Los lazos que unen a unos con otros se harán visibles lentamente y, como no son muchos, no supone un problema ir memorizándolos. Es curioso descubrir que dichos nexos son, a veces, el único motivo para que una persona permanezca toda su vida en un lugar. Tras la lectura de Infamia, me pregunto qué habría sido de algunos de los personajes protagonistas si los colocásemos a los veinte años en medio de una gran ciudad, solos, teniendo que partir social y laboralmente desde cero. No habría historia que contar. Cuando las personas se alejan, la memoria desmadejada deforma lo vivido, ¿quizá para sobrevivir?

Te dejo una entrevista a ala autora, Ledicia Costas, aquí que me ha ayudado a conocerla y a saber por qué escribió Infamia. En mis manos tengo Golpes de luz, su última novela. Ya vive en casa y me sonríe desde la estantería.

Título: Infamia

Autora: Ledicia Costas

Editorial Xerais.

Nº de páginas: 269

Año de edición: 2020

En castellano: editorial Destino

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