La vuelta al mundo en ochenta días.

Autor: Julio Verne.

Son, ochenta días son, ochenta nada más, para dar la vuelta al mundo…Ahora dime que no has cantado esa primera frase. Claro, va a depender de tu edad. Muchos de nosotros nos deleitamos con los capítulos de Fogg dando la vuelta al mundo junto a sus leales acompañantes. Durante unos días he vuelto a canturrear aquella cabecera de dibujos animados al coger la novela de Verne.

Phileas Fogg es todo un caballero inglés, de costumbres y gustos rutinarios. Su carácter va más allá de los tópicos que persiguen a los británicos, pero es necesario que lo conozcas por ti mismo para que comprendas por qué es la esencia de cada página redactada por el autor. Por razones que tampoco quiero desvelarte entra en su vida Passepartout, que será su criado francés. Éste también posee un carácter acorde a lo que todo el mundo piensa de los franceses. A pesar de la competencia que creas que puede existir entre ambos por sus orígenes, resultan ser un tándem perfecto. En ocasiones me han recordado a Don Quijote y Sancho Panza. Aunque Fogg no ve gigantes donde hay molinos, sí que presumen ambos de un fiel escudero dispuesto a todo por su amo.

La novela, que data de finales del siglo XIX, tiene como protagonistas indiscutibles al barco y al ferrocarril. Es una apuesta sobre el tiempo que se tarda en dar la vuelta al mundo gracias al avance en las comunicaciones, lo que lleva a nuestro caballero a asumir un viaje que le traerá tantos momentos gratos como problemas y sinsabores que él bien sabe disimular. Gran parte de los destinos en los que hace parada son o habían sido territorios colonizados por los ingleses: la India, Hong Kong, Nueva York… Lo que le deparan las distintas travesías e itinerarios alterados voluntaria o involuntariamente, es lo que atrae realmente. Aventuras exóticas, muy lejos de la civilizada, industrializada, admirada y envidiada cultura e idiosincrasia británica. Al menos eso transmite la narración sin expresarlo directamente.

El tiempo es un elemento destacable, como no podía ser de otra manera. Irán a contrarreloj hasta la obsesión para cumplir el objetivo del viaje. Y el lector traduce esa prisa en una lectura rápida de un capítulo tras otro, que son cortos y numerosos. Se hace necesario saber que la novela fue publicada por capítulos para tener un completo entendimiento de la misma. Llaman poderosamente la atención los títulos de cada uno porque, efectivamente, parecen más titulares de noticias breves, propios de periódicos o similares. Verne hace de copywriter para animarte a que te zambullas en las líneas siguientes. En la imagen que precede a la reseña he querido mostrar algunos de ellos. Son geniales.

He de decir que la exhaustividad con la que detalla algunos tramos del viaje me parece innecesaria y no me dejaba avanzar todo lo rápido que quería. Pero ojo, me lo parece hoy, que tenemos la información a golpe de tecla. Entiendo, sin embargo, que pudo resultar útil e incluso, indispensable, para los lectores de hace más de un siglo atrás.

Un clásico que encontré en una feria del libro de hace un par de años a 2 euros, con ilustraciones y de una buena editorial. No lo entiendo. No entiendo que no haya más adictos a la lectura. Felicidad barata y duradera. No se puede pedir más.

Autor: Julio Verne.

Alianza Editorial.

Nº de páginas: 374.

Año de publicación: 1873.

Año de la edición: 2011.

Más lecturas reseñadas...

2 comentarios

  1. Absolutamente cierto, la cancioncita ya se ha incrustado en mi cerebro!!! Libro de obligada lectura.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, aceptas el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad